- ¿Te conozco? Me resultas tan familiar...
Así empezó la historia de sus vidas: no encontrándose en miles de rincones.
Quizás estuvieron uno al lado del otro cuando esperaban, chiquitos y arrugados, en una cuna de plástico duro a que los recogiera la matrona.
Quizás no se encontraron cuando coincidieron en el recreo, una tarde de abril.
O cuando compartieron un viaje en guagua a las 2 de la tarde del verano de 1996.
A lo mejor sus caminos no se unieron en la fiesta de aquel amigo de una amiga, en la que ambos tomaban un cubata en la ventana de su salón.
Quién sabe si no supieron que era su destino reconocerse en la playa en la que ella tomaba el sol y él, sin darse cuenta, llenaba de arena su toalla cuando corría hasta la orilla para no quemarse los pies.
O cuando tuvo la suerte de entrar en un bar un sábado por la noche y encontrar una mesa libre, la que ella dejaba justo en ese instante.
Quizás la casualidad, juguetona, se interponía en su camino y se apartaba a un lado, conteniendo la risa.
Inspirado en "Amor a Primera Vista",